El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) publicó en marzo de 2026 su reporte sobre monedas estables, billeteras no alojadas y transacciones entre pares (Targeted Report on Stablecoins and Unhosted Wallets – Peer-to-Peer Transactions). Este documento analiza cómo las monedas estables se han convertido en una herramienta clave tanto para el uso legítimo como para el lavado de dinero, financiamiento del terrorismo y proliferación de armas de destrucción masiva (ML/TF/PF).
El informe se centra en las transacciones peer-to-peer (P2P) que se realizan directamente entre billeteras no alojadas (unhosted wallets), sin intermediarios regulados. Su objetivo es claro: ayudar a países y proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV) a entender los riesgos y aplicar buenas prácticas para mitigarlos.
Si bien, el informe es extenso, este puede entenderse y resumirse en los puntos siguientes:
1. Contenido básico del informe
Las stablecoins son un tipo de activo virtual diseñado para mantener un valor estable (generalmente pegado a una moneda fiat como el dólar). El GAFI las clasifica en tres tipos principales:
- Respaldadas por activos (asset-backed): las más comunes (95% del mercado), respaldadas por dólares, bonos o fiat.
- Respaldadas por otros activos virtuales (VA-backed): usan cripto como garantía y suelen estar sobrecolateralizadas.
- Algorítmicas: mantienen la paridad mediante algoritmos y contratos inteligentes, sin respaldo físico.
Al cierre de 2025, había más de 250 stablecoins en circulación, con un valor total superior a los 300 mil millones de dólares, dominando aquellas respaldadas por dólar (USDT y USDC) las cuales son utilizadas en múltiples blockchains (Ethereum, Tron, Solana, etc.). Su crecimiento se debe a la rapidez, bajo costo y liquidez. En el informe el GAFI reiteró que, desde su perspectiva, las stablecoins son activos virtuales y que los emisores e intermediarios que realizan actividades de PSAV deben cumplir con las Recomendaciones del GAFI (especialmente la Recomendación 15).
2. Riesgos identificados por el GAFI
Según el GAFI, las stablecoins comparten vulnerabilidades con otros criptoactivos, pero su estabilidad de precio y alta liquidez las hacen más atractivas para delincuentes. El informe destaca:
- Uso en esquemas complejos: no solo se usan de forma directa, sino como parte de cadenas de transacciones para ocultar el origen de fondos.
- Transacciones P2P con billeteras no alojadas: son el punto más vulnerable porque no hay intermediario obligado a hacer KYC, monitoreo ni reporte de operaciones sospechosas.
- Cross-chain y chain-hopping: los delincuentes mueven fondos entre blockchains para dificultar el rastreo.
- Redención informal: se puede convertir stablecoins a fiat sin pasar por PSAV regulados, usando OTC brokers o plataformas P2P no licenciadas.
- Multi-issuance: cuando varios emisores en diferentes países emiten la misma stablecoin, se complica el congelamiento y el rastreo.
El informe es contundente: las stablecoins representaron el 84% del volumen ilícito en cripto en 2025 (según la empresa especializada en el análisis de cadena Chainalysis citada en el documento).
3. Recomendaciones principales del GAFI
El informe dedica la segunda parte a buenas prácticas que deben adoptar los países y sector privado entre las cuales destacan:
- La implementación efectiva de estándares GAFI: todos los países deben licenciar o registrar a los PSAV y a los emisores de stablecoins. A su vez, obligarles a aplicar debida diligencia, la regla de viaje, reportar transacciones sospechosas y sanciones financieras.
- Enfoque basado en riesgo: El GAFI sugiere evaluar el riesgo de cada cliente y transacción, y aplicar debidas diligencias de clientes mejoradas en casos de alto riesgo (por ejemplo, cuando exista relación con billeteras no alojadas o jurisdicciones de alto riesgo).
- Controles en emisores de stablecoins: Para los emisores de monedas estables, El GAFI sugiere a los países la implementación de:
- Debidas diligencias en el mercado primario, en el caso que el cliente compre o venda monedas estables directamente del emisor.
- Implementar en los contratos inteligentes medidas como; direcciones únicamente aprobadas, el bloqueo de direcciones sospechosas, y el congelamiento o quema de fondos ilícitos. Prácticas que los grandes emisores ya implementan desde hace varios años.
- Monitoreo transaccional avanzado: usar herramientas de análisis blockchain para detectar patrones sospechosos incluso en el mercado secundario.
- Supervisión efectiva de emisores e intermediarios.
- Colaboración público y privada robusta.
4. Enfoque especial en transacciones P2P y billeteras no alojadas
En el informe el GAFI señala que las transacciones P2P vía billeteras no alojadas no están sujetas directamente a obligaciones AML/CFT porque no hay intermediarios regulados de por medio. Esto las hace de mayor riesgo.
Riesgos principales de las transacciones P2P vía billeteras de autocustodia:
- Transacciones pseudónimas, instantáneas y transfronterizas.
- Dificultad para identificar al usuario real.
- Uso de múltiples wallets nuevas para “limpiar” fondos.
- Menor visibilidad para las autoridades y PSAV.
Medidas de mitigación recomendadas:
- Los PSAV deben aplicar la regla de viaje incluso en transferencias hacia billeteras no alojadas.
- Evaluación de riesgo nacional y medidas proporcionales (por ejemplo, límites o alertas automáticas).
- Uso de herramientas especializadas por parte de emisores para restringir operaciones sólo a direcciones verificadas.
- Utilización de software blockchain analytics para rastrear exposición a wallets de alto riesgo.
- Los emisores deben congelar fondos en billeteras no alojadas cuando las autoridades lo soliciten.
Conclusiones
El informe del GAFI 2026 es una llamada clara: las stablecoins ya no son un “nicho”. Son el activo virtual más usado en actividades ilícitas y las transacciones P2P con billeteras no alojadas representan el mayor punto débil.
Los países deben implementar marcos regulatorios completos, los PSAV y emisores deben aplicar controles tecnológicos (smart contracts) y se debe fortalecer la colaboración público y privada.
Guatemala actualmente no tiene una legislación especial, ni una interpretación oficial sobre monedas estabes, a sú vez, no cuenta con protocolos ni normativas gubernamentales que promuevan la implementación de medidas para la prevención e identificación de transacciones sospechosas vinculadas a activos virtuales y, por supuesto, a las monedas estables. El país se encuentra a la espera de la aprobación de la nueva normativa contra el lavado de dinero (Iniciativa 6593), la cual incluye a los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) como sujetos obligados. No obstante, se espera que sea el reglamento de dicha iniciativa el que desarrolle las medidas específicas adaptadas a los estándares del GAFI y GAFILAT para la prevención del lavado de dinero y del financiamiento del terrorismo mediante activos virtuales.
